La migraña es mucho más que un simple dolor de cabeza. Se trata de un trastorno neurológico que puede alterar por completo el día a día: dificulta la concentración, interfiere con el trabajo, afecta al descanso nocturno y limita la vida social y familiar.
Aunque no siempre es posible evitar todos los episodios, sí se puede reducir su frecuencia e intensidad si se combinan dos estrategias clave:
- Identificar y controlar los desencadenantes.
- Utilizar correctamente la medicación indicada por el especialista.
En la Consulta Monográfica de Cefaleas de HCB Hospitales, estos dos pilares forman parte del abordaje integral de la migraña. A continuación, detallamos algunas recomendaciones prácticas que pueden ayudarte.
1. Identifica tus desencadenantes alimenticios
Los alimentos que pueden desencadenar migrañas son numerosos, pero hay algunos “clásicos” que se repiten con frecuencia:
- Vino (especialmente el tinto).
- Quesos curados.
- Chocolate.
Sin embargo, cada persona es diferente. Lo que a una le provoca una crisis, otra puede tolerarlo sin problema. Por eso, en lugar de eliminar de golpe una larga lista de alimentos, se recomienda un enfoque más individualizado:
- Llevar un diario de migraña, anotando:
- Qué has comido y bebido.
- A qué hora.
- Cuándo empieza el dolor y con qué intensidad.
- Identificar patrones: si repites varios episodios tras un mismo alimento o combinación, probablemente sea un desencadenante para ti.
- Retirar esos alimentos de forma selectiva, no todos a la vez.
Este método de “prueba y error” te permite conocer mejor tu migraña sin caer en restricciones exageradas que pueden empeorar tu calidad de vida o tu estado nutricional.
2. Evita las bebidas energéticas
Las bebidas energéticas están totalmente desaconsejadas en personas con migraña.
Suelen contener:
- Cafeína en cantidades elevadas.
- Taurina y otras sustancias estimulantes.
- Una alta carga de azúcar.
El problema no es solo el “subidón” puntual de energía, sino que este tipo de bebidas:
- Pueden provocar o intensificar el dolor de cabeza por exceso de cafeína y taurina.
- Generan picos de glucosa en sangre que actúan como detonante de crisis.
- Empeoran el descanso nocturno, lo que a su vez favorece la aparición de nuevas migrañas.
Si sufres migrañas, lo más recomendable es evitar las bebidas energéticas y priorizar:
- Agua.
- Infusiones sin cafeína.
- Café en cantidades moderadas, siempre siguiendo las indicaciones del neurólogo.
3. Cuida tus niveles de azúcar: ni picos ni bajadas bruscas
Los cambios bruscos en la glucemia (nivel de azúcar en sangre) son otro desencadenante frecuente:
- Picos altos tras un consumo excesivo de azúcar o alimentos muy refinados.
- Bajadas (hipoglucemias) por muchas horas sin comer o saltarse comidas.
Ambas situaciones pueden favorecer la aparición de un dolor de cabeza intenso o precipitar una crisis de migraña.
Algunas recomendaciones:
- Evitar ayunos prolongados: no pasar muchas horas sin ingerir alimentos.
- Priorizar comidas equilibradas, con presencia de:
- Hidratos de carbono complejos (pan integral, arroz integral, avena…).
- Proteínas (pescado, huevo, legumbres, carne magra…).
- Grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, frutos secos, aguacate…).
- Reducir el consumo de:
- Refrescos azucarados.
- Bollería industrial.
- Dulces y snacks con azúcar añadido.
Un patrón alimentario estable ayuda a mantener la glucosa controlada y reduce un factor de riesgo importante para las migrañas.
4. Gestión del estrés y del sueño: dos pilares olvidados
El estrés no es solo “estar preocupado”. En el contexto de la migraña, implica:
- Tensión muscular mantenida (sobre todo en cuello y hombros).
- Aceleración mental.
- Dificultad para desconectar y descansar.
La falta de sueño es un desencadenante directo de muchas crisis. Dormir poco, acostarse y levantarse a horas muy variables o despertarse frecuentemente durante la noche aumentan el riesgo de migraña.
Algunos consejos útiles:
- Mantener horarios de sueño regulares (acostarse y levantarse a la misma hora).
- Crear una rutina relajante antes de dormir (leer, música suave, respiraciones profundas).
- Evitar pantallas (móvil, tablet, ordenador) justo antes de ir a la cama.
- Limitar la cafeína a las primeras horas del día.
- No recurrir a bebidas energéticas como “solución” al cansancio: a la larga empeoran el descanso y la migraña.
En algunos casos, puede ser recomendable combinar estas medidas con fisioterapia, técnicas de relajación o apoyo psicológico, siempre dentro de un plan individualizado.
5. Uso correcto de la medicación: evita el “por si acaso”
Un punto clave para prevenir complicaciones es usar la medicación de forma adecuada. Dos ideas son fundamentales:
No tomes pastillas “por si acaso”
Tomar analgésicos o medicación para la migraña antes de que aparezca el dolor, por miedo a que surja una crisis, puede ser contraproducente.
Este hábito puede favorecer la aparición de la llamada cefalea por abuso de medicación, un tipo de dolor de cabeza crónico que es difícil de tratar y que empeora la calidad de vida.
Tómalas al inicio del dolor, no antes
La pauta recomendada es:
- Esperar a que aparezca el dolor y valorar su intensidad.
- Tomar la medicación en los primeros 15 minutos desde el inicio del episodio, siguiendo la dosis y el tipo de fármaco pautado por el neurólogo.
- No adelantar las tomas “por miedo” ni superar la dosis máxima indicada.
Si notas que necesitas medicación muy a menudo, o que los fármacos ya no son eficaces, es importante consultar de nuevo con el especialista para revisar el tratamiento agudo y valorar opciones preventivas.
6. Qué hacer si ya tienes dolor de cabeza y no dispones de medicación
Si se desencadena una migraña y no tienes medicación a mano, puedes tomar ciertas medidas para aliviar el episodio:
- Hidratarte bien: beber agua a pequeños sorbos.
- Buscar un lugar fresco, oscuro y silencioso, lejos de ruidos y luces intensas.
- Intentar dormir o descansar con los ojos cerrados.
- Evitar pantallas y estímulos visuales intensos.
Aunque estas medidas no sustituyen al tratamiento farmacológico, pueden ayudarte a reducir la intensidad del episodio hasta que puedas acceder a tu medicación o a una valoración médica.
Prevención y tratamiento de la migraña en HCB Hospitales
La prevención de la migraña no se limita a “evitar ciertos alimentos” o “tomar menos café”. Requiere un enfoque global que tenga en cuenta:
- Tus desencadenantes personales.
- Tus hábitos de sueño, alimentación y manejo del estrés.
- El uso adecuado de la medicación aguda.
- La necesidad (o no) de un tratamiento preventivo específico.
En la Consulta Monográfica de Cefaleas de HCB Hospitales, el abordaje es multidisciplinar y personalizado, con especialistas en Neurología que valoran cada caso de forma individual y diseñan un plan adaptado a tus necesidades.
Si sufres migrañas frecuentes, crisis muy incapacitantes o dudas sobre tu tratamiento, lo más recomendable es solicitar una valoración especializada. Un diagnóstico correcto y un plan de manejo integral pueden marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.