Es verano, aumentan los días de playa y piscina, pasamos más tiempo fuera de casa, viajamos, cambiamos nuestras rutinas… y también pueden aparecer algunas molestias que son especialmente frecuentes entre las mujeres: escozor al orinar, necesidad constante de ir al baño, sensación de presión en la parte baja del abdomen, picor o cambios en el flujo vaginal.
Muchas veces hablamos de todo ello como si fuera simplemente “una infección de orina”, pero no siempre es así.
La cistitis es una de las infecciones urinarias más frecuentes en la mujer, pero existen diferentes tipos de infecciones y problemas genitourinarios que pueden producir síntomas parecidos y que necesitan una valoración adecuada.
Cistitis: la infección de orina más frecuente
La cistitis es una inflamación de la vejiga que, en la mayoría de los casos, está causada por bacterias que llegan a través de la uretra hasta el aparato urinario. En las mujeres es especialmente frecuente porque la uretra es más corta y se encuentra anatómicamente próxima a la zona anal, lo que facilita el acceso de bacterias como E. coli al tracto urinario.
Los síntomas más habituales de la cistitis son:
- Escozor o sensación de quemazón al orinar.
- Necesidad de orinar con mucha frecuencia.
- Urgencia por ir al baño, incluso cuando se elimina poca cantidad de orina.
- Molestia o presión en la parte baja del abdomen.
- Orina más turbia, con olor diferente o, en ocasiones, con presencia de sangre.
No todas las infecciones urinarias se quedan en la vejiga. Si la infección asciende hacia los riñones puede aparecer una infección renal, que requiere atención médica.
No todo es cistitis: otras infecciones y molestias genitourinarias
Cuando aparecen molestias íntimas, es importante diferenciar su origen.
Infecciones urinarias
Son las que afectan al aparato urinario. La cistitis es la más habitual y afecta principalmente a la vejiga. También pueden producirse infecciones de la uretra o infecciones que ascienden hacia los riñones, como la pielonefritis.
Infecciones vaginales
Las vaginitis o vulvovaginitis afectan a la vagina y pueden producir picor, irritación, escozor, cambios en el flujo o molestias durante las relaciones sexuales.
Entre las más frecuentes se encuentran la candidiasis y la vaginosis bacteriana. Sus síntomas pueden confundirse con los de una infección urinaria, especialmente cuando existe escozor en la zona genital.
Por eso, si además de molestias al orinar aparecen picor, flujo diferente, mal olor o irritación vaginal, puede ser necesario realizar una valoración ginecológica.
Infecciones de transmisión sexual
Algunas infecciones de transmisión sexual también pueden producir molestias al orinar, secreción genital, dolor pélvico o irritación. En estos casos, el diagnóstico requiere una valoración médica y las pruebas correspondientes.
La conclusión es sencilla: ante síntomas íntimos persistentes, no siempre la solución es tomar un antibiótico para “la infección de orina”. Primero hay que saber qué está ocurriendo.
¿Por qué parece que las infecciones aumentan en verano?
El verano no provoca por sí mismo una infección urinaria, pero sí reúne algunas circunstancias que pueden favorecer su aparición. El calor y la sudoración pueden hacer que perdamos más líquidos y, si no bebemos suficiente agua, orinemos con menor frecuencia. Mantener una buena hidratación ayuda a favorecer una micción regular.
Además, durante las vacaciones pueden cambiar algunos hábitos: más actividad sexual, viajes, pasar más tiempo con el bañador mojado, cambios en la higiene íntima o simplemente alterar nuestras rutinas habituales.
¿Qué podemos hacer para prevenir una infección urinaria?
Algunos hábitos sencillos pueden ayudar a reducir el riesgo:
- Beber suficiente agua. Mantener una hidratación adecuada y orinar regularmente es una de las recomendaciones básicas para prevenir las infecciones urinarias.
- No aguantar las ganas de orinar. Intenta acudir al baño cuando lo necesites y vaciar la vejiga completamente.
- Mantener una correcta higiene. Después de ir al baño, limpiarse de delante hacia atrás ayuda a reducir el traslado de bacterias hacia la uretra.
- Mantener la zona genital seca. Especialmente en verano, conviene cambiar el bañador mojado y evitar permanecer durante mucho tiempo con ropa húmeda.
- Evitar productos irritantes. No es necesario realizar una higiene íntima excesiva. Los productos perfumados, duchas vaginales o determinados productos de higiene pueden irritar la zona genital.
- Prestar atención después de las relaciones sexuales. En algunas mujeres, las relaciones sexuales pueden actuar como desencadenante de infecciones urinarias. Orinar después puede ayudar a eliminar bacterias que hayan podido acceder a la uretra.
¿Cuándo hay que acudir al médico?
Si aparecen síntomas compatibles con una infección urinaria, especialmente si son intensos, persisten o se repiten, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Hay algunos síntomas que requieren una valoración más rápida:
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Dolor en la espalda o en la zona de los riñones.
- Náuseas o vómitos.
- Sangre en la orina.
- Empeoramiento rápido de los síntomas.
- Síntomas durante el embarazo.
La presencia de fiebre, dolor lumbar, escalofríos, náuseas o vómitos puede indicar que la infección ha ascendido hacia los riñones y necesita atención médica.
Cuando la infección de orina se repite: no hay que resignarse
Hay mujeres que sufren una infección urinaria de forma puntual y otras que tienen episodios repetidos.
Se considera infección urinaria recurrente cuando se producen dos episodios en seis meses o tres en un año.
Cuando las infecciones se repiten, es importante no limitarse a tratar cada episodio de forma aislada. Conviene estudiar por qué están apareciendo y comprobar si realmente se trata siempre de una infección urinaria o si existe otro problema que puede estar produciendo síntomas similares.
En estos casos, una valoración por Ginecología puede ser especialmente útil para estudiar posibles factores relacionados con la salud vaginal, las relaciones sexuales, los cambios hormonales o la etapa de la vida de la mujer.
En mujeres peri y posmenopáusicas, por ejemplo, los cambios relacionados con los niveles de estrógenos pueden favorecer la aparición de infecciones urinarias recurrentes.
En función de cada caso, el ginecólogo puede determinar si es necesario realizar pruebas adicionales o coordinar la valoración con Urología.
Si las infecciones de orina se repiten, no es normal tener que acostumbrarse a ellas. Encontrar la causa es el primer paso para prevenir nuevos episodios.
Este verano, escucha las señales de tu cuerpo
Una molestia al orinar puede parecer algo pequeño, pero no siempre debe ignorarse. Una infección urinaria tratada adecuadamente suele tener una buena evolución, mientras que una infección que asciende hacia los riñones puede ser más seria.
Beber suficiente agua, mantener unos hábitos adecuados y consultar cuando aparecen síntomas persistentes o recurrentes son medidas sencillas para cuidar nuestra salud urinaria durante todo el año.
Y especialmente en verano, cuando cambiamos nuestras rutinas, viajamos y pasamos más tiempo fuera de casa, escuchar a nuestro cuerpo también forma parte de cuidarnos.






