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Deshidratación en verano: cómo prevenirla y cuándo acudir al médico

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Niños y personas mayores son especialmente vulnerables a los efectos del calor. Aprender a reconocer las primeras señales de deshidratación puede ayudar a prevenir complicaciones y saber cuándo es necesario consultar con un profesional sanitario.

El verano invita a pasar más tiempo al aire libre, disfrutar de la playa, hacer excursiones o practicar deporte. Pero las altas temperaturas también hacen que nuestro organismo pierda más líquidos, especialmente a través de la sudoración.

Cuando no reponemos adecuadamente esos líquidos, puede aparecer una deshidratación.

Aunque puede afectar a cualquier persona, los bebés y niños pequeños, las personas mayores y quienes padecen determinadas enfermedades crónicas requieren especial atención durante los días de calor.

¿Por qué aumenta el riesgo de deshidratación cuando hace calor?

Nuestro organismo necesita mantener un equilibrio adecuado de agua y sales minerales. Cuando hace calor, la sudoración aumenta y con ella la pérdida de líquidos.

El riesgo puede ser todavía mayor si, además, existe fiebre, vómitos o diarrea, se realiza ejercicio intenso o se permanece durante mucho tiempo en ambientes calurosos.

Por eso, durante los días de altas temperaturas es importante beber líquidos con frecuencia y no esperar necesariamente a tener sed para hacerlo. El Ministerio de Sanidad recomienda prestar especial atención a niños pequeños y personas mayores, que pueden no percibir la sed de la misma manera que otros adultos.

¿Por qué debemos tener especial cuidado con los niños?

Los bebés y los niños pequeños son más vulnerables a los efectos del calor y pueden deshidratarse con mayor facilidad. Además, los más pequeños dependen de los adultos para acceder a los líquidos y para que se detecten las primeras señales de que algo no va bien.

Algunos signos que pueden alertar de una posible deshidratación en un niño son:

  • Sed y boca o labios secos.
  • Orinar menos de lo habitual. En bebés, menos pañales mojados.
  • Menos lágrimas al llorar.
  • Ojos hundidos.
  • Irritabilidad o decaimiento.
  • Somnolencia o menor respuesta de lo habitual.

La Asociación Española de Pediatría señala estos signos entre las manifestaciones que pueden aparecer en la deshidratación infantil.

¿Y qué ocurre con las personas mayores?

Las personas mayores también requieren una vigilancia especial durante los episodios de calor. Con la edad puede disminuir la sensación de sed, por lo que una persona mayor puede necesitar beber aunque no tenga una sensación clara de sed. Además, algunas enfermedades y determinados tratamientos pueden aumentar la vulnerabilidad frente a la deshidratación y al calor.

Por eso, especialmente si una persona mayor vive sola o necesita ayuda para sus actividades cotidianas, es importante comprobar que está bebiendo suficiente y que se encuentra bien durante los días de temperaturas elevadas.

¿Qué podemos hacer para prevenir la deshidratación?

La prevención empieza por pequeños hábitos que pueden marcar la diferencia:

💧 Beber líquidos con frecuencia. No esperes siempre a tener sed, especialmente cuando se trata de niños pequeños y personas mayores.

Evitar las horas de más calor. Siempre que sea posible, limita la exposición directa al sol y la actividad física intensa durante las horas centrales del día.

🏠 Buscar lugares frescos. Permanecer a la sombra o en espacios climatizados ayuda a reducir el impacto de las altas temperaturas.

👕 Vestir con ropa ligera y transpirable.

🥗 Cuidar también la alimentación. Frutas, verduras y otros alimentos con alto contenido en agua pueden contribuir a mantener una adecuada hidratación.

🚗 Nunca dejar a niños, personas mayores o enfermos en un vehículo estacionado y cerrado, ni siquiera durante unos minutos. La temperatura dentro de un vehículo puede aumentar rápidamente y representar un grave riesgo para la salud.

¿Qué hacer si aparecen los primeros síntomas?

Si aparecen signos leves de deshidratación, es importante interrumpir la exposición al calor, trasladarse a un lugar fresco y comenzar a reponer líquidos.

Si existen vómitos o malestar que dificultan beber, puede ser más fácil ofrecer pequeñas cantidades de líquido de forma frecuente. Cuando existen pérdidas importantes por vómitos o diarrea, un profesional sanitario puede recomendar una solución de rehidratación oral adecuada.

¿Cuándo debemos consultar con un médico?

Es recomendable consultar con un profesional sanitario cuando los síntomas son importantes, persisten o la persona no consigue mantener una adecuada hidratación.

En el caso de los niños, debemos prestar especial atención si existen vómitos repetidos o diarrea abundante, si no consigue beber, moja muchos menos pañales de lo habitual, está muy decaído, irritable o presenta signos evidentes de deshidratación.

El Ministerio de Sanidad también recomienda consultar ante síntomas relacionados con las altas temperaturas que se prolonguen o empeoren.

¿Cuándo debemos acudir a Urgencias?

Hay situaciones en las que no debemos esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos. Busca atención médica urgente si la persona presenta:

  • Confusión o alteración del estado de conciencia.
  • Somnolencia intensa o dificultad para despertarla.
  • Desmayo.
  • Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
  • Empeoramiento rápido del estado general.
  • Incapacidad para beber o mantener líquidos.
  • En un bebé, una disminución marcada de los pañales mojados junto con decaimiento u otros signos de deshidratación.

Estos síntomas pueden indicar una deshidratación grave u otra complicación relacionada con el calor que requiere valoración médica urgente. Además, si aparecen confusión, alteración de la conciencia, desmayo o un empeoramiento importante después de una exposición intensa al calor, debemos considerar una posible emergencia relacionada con las altas temperaturas y buscar atención médica inmediata.

En vacaciones, también hay que saber cuándo pedir ayuda

Durante las vacaciones cambiamos nuestras rutinas: pasamos más tiempo fuera de casa, hacemos excursiones, vamos a la playa o a la piscina y, en ocasiones, estamos en lugares que no conocemos bien.

Por eso es importante tener presentes las señales de alarma, especialmente cuando viajamos con niños pequeños o acompañamos a personas mayores.

 Prevenir la deshidratación es sencillo: beber con frecuencia, evitar la exposición excesiva al calor y prestar atención a quienes más lo necesitan.

Y si aparecen síntomas importantes, la persona empeora o tienes dudas sobre su estado de salud, consulta con un profesional sanitario. Ante una situación grave o una emergencia, acude a Urgencias.

Este verano, disfruta. Pero no olvides cuidar tu hidratación.

 La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

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