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Disfunción eréctil y suelo pélvico: ¿puede la fisioterapia ayudar?

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Hablar de disfunción eréctil puede resultar difícil. Sin embargo, es un problema frecuente y sus causas pueden ser diversas, por lo que conocer su origen es un primer paso importante para encontrar el abordaje más adecuado.

¿Puede la fisioterapia de suelo pélvico formar parte de ese abordaje? En determinados casos, sí.

La fisioterapia de suelo pélvico puede trabajar sobre algunos de los factores musculares y funcionales relacionados con la función sexual masculina, siempre dentro de una valoración individualizada y, cuando sea necesario, en coordinación con otros profesionales sanitarios.

La disfunción eréctil no siempre tiene un origen muscular

No todos los casos de disfunción eréctil tienen el mismo origen. Puede existir relación con factores vasculares, hormonales, neurológicos, psicológicos o emocionales, así como con determinados medicamentos. También pueden intervenir diferentes factores relacionados con la musculatura y el funcionamiento del suelo pélvico. Por eso, antes de plantear un tratamiento es importante conocer qué puede estar ocurriendo en cada caso.

La fisioterapia no sustituye la valoración médica cuando esta es necesaria. Cuando se considera oportuno, el abordaje puede coordinarse con el médico o urólogo.

¿Qué puede trabajar la fisioterapia de suelo pélvico?

El suelo pélvico participa en diferentes funciones relacionadas con la sexualidad masculina. Cuando existe una alteración de su fuerza, coordinación, tono o capacidad de relajación, puede ser necesario trabajar estos aspectos.

La fisioterapia puede abordar diferentes objetivos, entre ellos:

  • Fortalecimiento muscular. Trabajar la musculatura implicada en la erección, incluyendo la musculatura bulbospongiosa e isquiocavernosa, cuando está indicado.
  • Coordinación muscular. Aprender a contraer y relajar la musculatura de forma adecuada y en el momento necesario.
  • Disminución de tensiones. Un suelo pélvico excesivamente tenso también puede interferir en la función sexual y generar molestias. En estos casos, el tratamiento puede orientarse a recuperar una adecuada capacidad de relajación.
  • Respiración y core. La coordinación entre el diafragma, el abdomen y el suelo pélvico forma parte del funcionamiento global de esta zona y puede trabajarse dentro del tratamiento.
  • Vascularización y ejercicio. El trabajo sobre la condición física, la movilidad y el ejercicio puede formar parte del abordaje, favoreciendo la circulación y el funcionamiento general de la zona.
  • Tratamiento postquirúrgico. La fisioterapia de suelo pélvico también puede ser útil después de determinadas intervenciones, como la cirugía prostática o de pelvis, dentro del proceso de recuperación.
  • Educación y propiocepción. Conocer mejor la musculatura del suelo pélvico y aprender a identificar y controlar su activación puede ayudar al paciente a participar de forma activa en su recuperación.

¿En qué consiste la primera valoración?

El tratamiento comienza con una valoración inicial completa y personalizada. En ella, la fisioterapeuta recoge información sobre la historia clínica, los hábitos, los síntomas y otros aspectos que puedan estar relacionados con la función sexual.

A partir de ahí puede realizarse una valoración específica de la musculatura del suelo pélvico, externa y, cuando está indicado y el paciente lo acepta, intracavitaria.

El objetivo es conocer cómo está funcionando la musculatura y establecer unos objetivos realistas y un plan de tratamiento adaptado a cada persona. No se trata simplemente de «hacer ejercicios de suelo pélvico».

La intervención puede incluir ejercicio terapéutico, terapia manual, reeducación respiratoria, trabajo de relajación y educación sexual, según las necesidades de cada paciente. El seguimiento permite valorar la evolución y ajustar progresivamente el tratamiento.

¿Cuándo puede ser útil consultar?

La fisioterapia de suelo pélvico puede formar parte del abordaje cuando existen situaciones como:

  • Dificultad para conseguir o mantener la erección.
  • Erecciones de menor rigidez.
  • Cambios en la función sexual.
  • Determinadas situaciones posteriores a cirugía prostática o pélvica.
  • Factores de estrés o situaciones que afectan a la vida sexual, cuando pueden beneficiarse de un abordaje fisioterapéutico.

Pero es importante recordar que no todas las disfunciones eréctiles tienen un origen muscular.

Cuando existe sospecha de una causa vascular, hormonal, neurológica, psicológica o farmacológica, puede ser necesario realizar una valoración médica y abordar el problema de forma coordinada.

Un abordaje individualizado y confidencial

Hablar de función sexual requiere confianza. Por eso, la valoración debe realizarse en un entorno de privacidad, respeto y confidencialidad, donde el paciente pueda explicar sus síntomas y dudas con tranquilidad.

Cada caso es diferente y el tratamiento debe adaptarse a las necesidades y objetivos de cada persona.

En la Unidad de Suelo Pélvico de Fisioterapia Médica HCB Benidorm, la valoración y el tratamiento se plantean de forma individualizada, con seguimiento de la evolución y coordinación con otros profesionales cuando es necesario.

Consultar es un primer paso para entender qué está ocurriendo y conocer qué opciones de tratamiento pueden ser adecuadas en cada caso.

 

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